VIII EDAD MEDIA

VII.3. LA BASE ECONÓMICA

Aún sin la cantidad suficiente de datos bibliográficos ni arqueológicos, habrá que suponer que la economía de estos primeros siglos de dominación musulmana está basada en la explotación agraria y ganadera del territorio. La infraestructura heredada de los tiempos hispanorromanos debió ser aprovechada y potenciada por los nuevos poseedores de la tierra.

Las tierras del altiplano, sometidas a los efectos de un clima muy concreto -mediterráneo continentalizado- no soportan otros cultivos que no sean básicamente los de cereales y algunos otros más. Las vegas, que van a conocer a partir de ahora un espectacular desarrollo, son las garantes de la subsistencia de sus cultivadores. No muy alejadas de las que hoy conocemos, sus producciones serían las de verduras y hortalizas conocidas hasta el momento en la península. Por su parte, las tierras de secano estaban prácticamente sin roturar, dedicándose especialmente a pastos para una ganadería de ovejas y cabras, que en muchas ocasiones alcanza densidades muy considerables.

Los animales de carga eran criados en Vera, en la frontera oriental del emirato granadino y en Huéscar (Úscar), al norte de Baza”.

Así las cosas, la presencia de nuevas gentes, además de innovaciones en diversos campos, supone la introducción de cultivos, digamos industriales, que hasta la fecha o no se conocían o casi no revestían importancia alguna en la base económica de la población.

Hay constancia de la aportación del cultivo de la morera y el moral en las tierras de regadío a mediados del siglo VIII. A partir de ahora la industria de la seda va a ocupar un destacado lugar en diversas comarcas, como es el caso de la nuestra, que se prolongará incluso hasta el siglo XIX.

Gradualmente van surgiendo plantaciones y explotaciones sederas, hasta el punto de que ya en este tiempo se hacen famosos los brocados de seda y las alfombras para la oración tejidos en Baza. Gran parte de las tierras que hoy ocupan las provincias de Granada y Almería aumentan cada vez más su producción, haciendo necesario el establecimiento de una red comercial que la canaliza a través del puerto de Almería hacia el exterior.

Igualmente como planta industrial, por sus características de sustancia colorante de tejidos, se destaca en el área de Baza el cultivo del azafrán. También el alazor, o azafrán bastardo, que se empleaba para preparación de afeites y para teñir. Los cristianos repobladores lo siguieron cultivando hasta el siglo XVIII inclusive.

Hay un dato confuso, como ocurre en muchas ocasiones referidas a este tiempo, el cual nos habla de una importante producción de sulfuro de antimonio en el cerro de Jabalcón (yabal al-Kuhl). Otra versión explica con más visos de realidad, sin embargo, que no es que dicho mineral se produjese aquí, sino más bien que por dicho lugar transcurría una importante ruta que iba desde Sierra Morena hasta la costa a través de la cual se transportaba este género.

No tenemos constancia escrita de la explotación de otros minerales, como puede ser el yeso en nuestra comarca. Sin embargo, los pocos restos arqueológicos estudiados hasta ahora de este tiempo, autorizan a pensar en un uso extendido y generalizado de este material de construcción, tan abundante en nuestro término municipal por sus especiales características geológicas, estudiadas en el capítulo correspondiente.

Evidencia de esta nueva fase histórica de Galera puede ser la necrópolis situada en el paraje conocido como Los Tres Caminos, que nunca ha sido estudiada detenidamente por especialistas en el tema. No obstante ello, no parece haber duda alguna de su filiación cultural, a juzgar por el contexto general de los enterramientos y por su orientación Este-Oeste, hacia La Meca, tan característica de los musulmanes.

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