GALERA TREINTA Y CINCO SIGLOS DE HISTORIA (Capítulo nº 110)
- EL SIGLO XVIII (IX)
Pero, junto a este retazo de vida que capturó el documento que acabamos de conocer, hay otras
manifestaciones que, de ninguna manera, podemos dejar de lado. Siempre con la intención -claro
está- de penetrar lo más profundamente en el tiempo y llegar a reconstruir lo más fielmente que nos
sea posible la historia de nuestro pueblo.
El Concejo, sus actuaciones, son cada vez más complejas. Conforme va pasando el tiempo la
burocracia va ganando terreno y la huella que va dejando al investigador es cada vez más clara, más
fácil de seguir.
No hay más que volver la vista hacia el Catastro de Ensenada que tanto nos ayuda a recuperar
nuestra memoria. Si comparamos, por ejemplo, la simplicidad de los primeros tiempos, con la
progresiva ramificación de organismos, entidades, corporaciones, instituciones, etc., que poco a
poco van apareciendo en el horizonte de los legajos, no dejaremos de comprender -simplemente por
este hecho- que la Sociedad está cambiando cada vez con una mayor aceleración.
Y se tiene la sensación -a lo mejor desacertada- de que el hombre está cada vez más ligado a los
demás, de que ha de dar más explicaciones sobre sus actos, de que su vida ya no sólo depende de sí
mismo, sino que hay como un compendio de factores que se unen y configuran más o menos
decisivamente su destino.
Valga esta reflexión para explicar la necesidad de conocer los ingredientes que son los hechos
históricos -de mayor o menor trascendencia en principio-, los cuales nos van a dar la explicación
sobre conductas que, de otra manera, apenas comprenderíamos.
Por ello, de nuevo nos introducimos entre los papeles y los analizamos detenidamente, palpando si
es posible el latido que haya quedado entre sus líneas. Porque, al fin y al cabo, cualquier gesto del
ser humano puede ser -y es- historia. Con la particularidad de que nosotros somos producto de ella.
Y la suerte va a ser que esta creciente diversidad de actuaciones que van llevando a cabo los
Concejos se concentran todas ellas -todavía- en su seno, con lo cual éste puede llegar a ser un
microcosmos.
En él nos será posible estudiar no sólo las actuaciones puramente de Administración Local, sino que
de la misma forma nos es dado acercarnos al Desarrollo Agrario, de la villa y a la Población que lo
ejecuta; a la presencia de unas Manifestaciones Religiosas determinadas o la actuación de unas
Escuelas Públicas que merecen cada vez más atención por parte de los gobernantes. Una novedad
aporta este siglo: la interesada importancia que se le dan a los Títulos de Nobleza por parte de quien
aspira a ellos. Este dato nos advierte algo que apuntábamos al principio de estas reflexiones: lo
artificioso parece invadirlo todo.