GALERA TREINTA Y CINCO SIGLOS DE HISTORIA (Capítulo nº 112)

  1. EL SIGLO XVIII (XI)
    Así se producía, en el año 1755, la toma de posesión de los nuevos miembros del Concejo de la
    Villa de Galera, que ya eran nombrados por la nueva Señora de la Casa, Doña María Vicenta de
    Zúñiga Pacheco, la cual ocupaba el XIV lugar en la sucesión en la Casa de Baza y el 71 en la de
    Zúñiga desde los primeros meses de 1751:
    «En la villa de Galera en siete dias del mes de enero de mill setezientos y zinquenta y zinco años
    estando en ayuntamiento como es costunbre sus merzedes los señores don Bernabe Sanchez Garcia
    governador teniente y justizia maior de esta villa y la Orce don Andres Romo Garcia y don Manuel
    Garcia alcaldes ordinarios don Antonio berdejo y don Thomas Domingo y Salzedo Regidores
    Conzejo Justicia y Regimiento de ella don Juan Rosa Aro citado y concurrido este Cabildo como asi
    mismo don Matheo Perez Aro don Hermenegildo las Eras y don Jº Thomas Amoros vecinos de esta
    dcha. villa y Domingo Gil y por dcho. Sr. Governador estando todos suntos se exibio el titulo de
    eleziones q. antezede el que abiendose leido por mi el essno. de verbo ad verbum y oido y entendido
    que fue por dchos. Sres. obedeciendolo con el respeto devido mandaron se guarde y cunpla y
    execute en todo y por todo segun y como en el se prebiene y manda; y practicando su observancia
    dcho. Sr. governador recibio juntamente por ante mi el essno. conforme a dº (derecho) de los dchos.
    don Jº Rosa Aro y don Matheo perez don Hermenegildo las Eras y don Jº Thomas y Amoros quienes
    abiendolo hecho ofrecieron en primer lugar defender y guardar la limpieza y pureza de la virgen
    Maria nuestra Sra. conzebida sin pecado orixinal desde su primer instante en su conzepcion; y assi
    mismo cunplir con la obligazion de sus oficios bien fiel y lealmente segun su leal saver y entender
    en cuio supuesto dcho. Sr. Governador tomo la vara que esta en la mano y poder del señor don
    Andres Romo y besandola la puso en mano y poder del señor don Jº Rosa Aro y la q. estava en
    mano y poder el Sr. don Manuel Garcia Aro la beso y la puso en mano y poder del Sr. don Matheo
    perez Aro y las llaves del archivo y estancos q. estavan en poder del Sr. don Antonio Berdejo las
    tomo y puso en poder de don Hermenegildo las Eras. Y assi mismo le dio la posesion de la vara de
    ministro de conzejo a Domingo Gil y todos los vezinos de esta villa y a todos los puso su merzed y
    dejo en quieta y pacifica posesion y sin contradicion de parte y su merzed mando se les guarde
    todas las honrras y preeminencias que les son devidas y se manda con el titulo y de que an gozado
    sus antezesores en cuia forma se acabo y finalizo este cabildo que firmaron sus merzedes dchos.
    Sres. de que yo el essno. doi fee»
    El día 10 de agosto de 1759, a las cuatro de la mañana, fallece en Villaviciosa de Odón el rey
    Fernando VI, de cuyo suceso recibe noticia el Concejo de la villa de Galera en los siguientes
    términos, comunicada por la Reina Gobernadora y madrastra del monarca, doña Isabel de Farnesio:
    «Viernes del corriente a las cuatro y cuarto de la mañana Jesuchristo Ntro. Sr. se a servido de pasar
    de esta a mejor vida al rey ntro. Sr. Don Fernando sexto. La perdida que con esta muerte se me a
    seguido y a estos reinos me deja con el dolor y sentimiento que podeis considerar y abiendo yo por
    gobernadora de ellos en virtud de poder del rey don Carlos Terzero mi señor y mi muy amado hijo y
    la ultima disposicion del expresado Sr. Rey don Fernando os lo he querido adbertir para que como
    tan buenos y fieles vasallos me ayudeis a sentirlo y cunpliendo con vuestra obligazion dispongais
    que en esa ciudad se agan las onrras funerales y demostraciones de sentimiento que en semejantes
    casos se acostumbra»
    No obstante ello, al día siguiente -27 de agosto- la misma Reina Gobernadora proclama esta vez a
    su hijo Carlos como rey de España con el nombre de Carlos III. De ello también se recibe en el
    Concejo la oportuna información:
    «… abiendo suzedido en estos Reynos el Rey mi señor don Carlos Terzero mi muy caro y amado
    hijo por fallecimiento del Rey mi señor don Fernando Sesto… y siendo consiguiente el que sea
    pronto aclamado y levante pendones en su real nombre en las ciudades y villas de estos Reynos que
    es costunbre os mando que luego que recibais esta con la mayor brevedad executeis este solemne
    acto aunque no hayais hecho las exequias acostumbradas por el señor rey don Fernando teniendo de
    aqui adelante por tal rey al señor don Carlos Terzero…»
    Debía pensar la reina gobernadora que los duelos con pan son menos y mucho menos con un hijo en
    el trono español. Ello la consolidaba como reina madre frente a su anterior posición, que se podía
    haber calificado de inestable como mínimo. Y si el Gobierno del rey muerto había resultado muy
    positivo para los intereses de España, la actuación de Carlos III se va recordar en la historia como
    una de las más positivas de todos los tiempos. Que no en vano fue el mejor alcalde de Madrid.
    Y precisamente hablando de Madrid, a partir de noviembre de este mismo año de 1759 los vecinos
    de Galera se sentirían con todo el derecho de visitar la Villa y Corte. Por lo menos de viajar a ella.
    Todo porque, dentro de la política de los sucesivos ministros que el país tiene la suerte de que lo
    dirijan, es muy importante la construcción de vías de comunicación que saquen al país del secular
    atraso en que está postrado. Como todos se van a beneficiar de estas obras, todos han de colaborar
    en ellas.
    Así, el Corregidor de Granada, marqués de Campo Verde, informa al ayuntamiento de Galera que
    en el reparto habido para la construcción del camino de Madrid a Granada le han correspondido
    doscientos ochenta y cinco reales. Pero la alegría en la casa del pobre no dura mucho.
    Y en el ayuntamiento de Galera debió de causar sensación el encarcelamiento del alcalde don
    Manuel Tomás Romero, hecho que aparece como cierto el día 16 de noviembre de 1763, sin que se
    nos dé más detalle sobre las causas de esta decisión del Tribunal de Tabacos. Aunque nos lo
    podemos imaginar.
    Y es que el tabaco siempre le ha sentado mal a la gente. Pero para lo que se está cociendo en
    Madrid, este pequeño suceso de la vida diaria de un pueblo perdido allá en el Reino de Granada es
    una nimiedad. La documentación del Archivo Histórico de Galera nos sorprende de pronto con
    noticias sobre asomadas, sedición, insubordinación… No es que en la villa se haya llegado al
    extremo de manifestaciones populares de carácter reivindicativo y tumultuoso. Pero sí ha ocurrido
    en otros lugares y con la suficiente gravedad al parecer para que en la capital de la nación se tomen
    medidas precautorias para evitar estas revueltas.
    Pero hemos de ir por partes. El programa de reformas que comenzó a aplicar Carlos III puede estar
    muy bien, siempre que lo veamos con la perspectiva que nos permite la distancia temporal de casi
    siglo y medio. Es indudable que todo cambio ha generado en la sociedad inquietud ante lo
    desconocido. La Historia está llena de actitudes negativas ante la inminencia de un cambio que
    afecte a nuestras vidas de una manera directa. La población del Madrid de estos años sesenta del
    siglo XVIII asistía más o menos impasible ante las modificaciones de casi todo tipo que el monarca
    y su ministro Esquilache llevaban a cabo.

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